viernes, 3 de septiembre de 2010

La Broma

 Este escrito nace del sueño imposible de escribir una completa Historia Universal de la Burla. Pretendemos aquí hacer sólo un pequeño capitulito.
 Lo abordaremos (aunque parezca extraño) desde el estudio de las condiciones que hicieron posible que hoy en día abunden las ONG's, y su relación con la Revolución Francesa (doblemente extraño).
 Para ello comenzaremos analizando en diversos elementos sociales cómo han cambiado sus relaciones internas. Por ejemplo en la religión.
 Pensemos en la idea de dios durante el pasado reciente, en los tiempos del franquismo. Una de las formas dominantes para imaginar a dios era concebirlo como aquel que todo lo ve (recordemos  la imagen del triángulo con un ojo).  Dios era aquel que nos vigila constantemente, para castigarnos por nuestros pecados o premiarnos por nuestras virtudes. A dios nada se le escapa, y es un tópico la imagen del niño de la época aterrorizado por haber cometido un pecadillo.
 Así, dios aparece como nuestro padre, un padre de los de antes, justo pero severo, a quien pedimos perdón por nuestras ofensas y a quien le agradecemos que nos alimente cada día (como dice literalmente la principal oración del catolicismo, llamada con razón Padre Nuestro) .
 Y pensemos ahora en la imagen del dios actual. Es sobre todo un dios comprensivo, que nos consuela y acepta. Que está ahí en los momentos difíciles, para ayudarnos. Un apoyo en nuestras vidas, alguien que siempre nos perdona. En resumen, un amigo.
 Dios ha pasado de ser un severo padre vigilante a un colega. Por eso la iglesia, que antes hacía de intermediaria entre nosotros y un dios distante, ahora pierde su papel: con un colega podemos hablar directamente, sin necesidad de intermediarios.
 Ni que decir tiene que esta transformación se da paralelamente en otros muchos ámbitos. Por ejemplo en la escuela, donde hemos pasado de un profesor que nos vigila y castiga, o premia, y que debía ser justo y severo, a un profesor que tiene que ser amigo de los alumnos, donde estos lo miran en plano de igualdad. El profesor también tiene que ser colega. (el profesor es tu amigo, decía literalmente una campaña institucional contra las agresiones a docentes)
 Y lo mismo en las familias, donde cada vez es más normal ver a padres que se comportan con sus hijos como si fueran sus amigos, siguiendo modelos televisivos. Lejos queda el padre que inspiraba tanto más temor que amor.
 Este cambio de relaciones patriarcales, relaciones donde hay un superior y un inferior, a relaciones de amistad y alianza, también se da en la empresa. El empresario ya no aparece como el superior explotador de los débiles según la tradición izquierdista, ni como el padre bienhechor que cuida y alimenta a sus trabajadores, según la tradición derechista. En ambos casos un superior vigilante. La empresa ahora es un equipo, donde la colaboración de todos en el proyecto común redundará en beneficio para el conjunto. Empresarios y trabajadores deben ser aliados, amigos. Trabajar juntos en comunicación continua. Ser equipo, repetimos. Todos a una.
 El ejército y su jefe máximo, el jefe del estado, también han sufrido estos cambios. El ejército moderno surge a fines del XVIII y sobre todo a comienzos del siglo XIX, y desde entonces se autoconsideraba padre de la patria, con obligación de intervenir si los ciudadanos no demostraban mayoría de edad y no sabían gobernarse. Si votaban lo que no debían o no actuaban como tenían que hacerlo, su deber era intervenir, como un padre que regaña a sus hijos. La guerra civil y el 23-F son ejemplos de ello. Todo esto cambia con las tranformaciones que ya hemos visto, y el ejército debe buscar un nuevo papel. Efectivamente, pasará a convertirse en un fuerza de ayuda, amigo o aliado de pueblos y naciones con problemas.
 A sus jefes máximos les pasa lo mismo, y hemos pasado de un Franco caudillo, que vigila y nos premia y nos castiga, padre de la patria, a un monarca que tiene que ser nuestro aliado (simpático y campechano), amigo de todos.
 Estas transformaciones son el caldo de cultivo en el que nacen las ONG's. Estas sustituyen a las antiguas instituciones de limosna, palabra que nos trae a la cabeza la imagen de alguien de pie (superior) dando a alguien en el suelo (inferior). Las ONG's aparecen en cambio como instituciones de solidaridad, que denota relación entre iguales. Las ONG's son amigas de aquellos con problemas, y les dan no una paternal limosna, sino una amistosa y fraternal (de hermanos) solidaridad. Igual que entre el primer mundo y el tercero ya no hay relaciones de colonialismo, donde los blancos superiores tienen que civilizar y educar a los ingenuos salvajes, que son como niños, sino relaciones (teóricamente) de solidaridad y ayuda entre pueblos amigos y hermanos (nuestros hermanos sudamericanos, por ejemplo).
 Así, en las escuelas, las iglesias, los hogares, las empresas, los cuarteles, los palacios y las embajadas las relaciones han pasado de ser patriarcales a ser relaciones de hermandad, de amistad-alianza. Y aquí entra en juego la revolución francesa, como dije al principio. 
 Lo sorprendente es ver como su eslogan principal (libertad, igualdad, fraternidad), que todos conocemos, se ha convertido en una profecía de la historia de occidente. El siglo XIX, con el triunfo de los partidos liberales y su capitalismo liberal (que trajo la miseria que denuncian Marx o Dickens entre otros) supuso la burla a la liberté. El siglo XX, con el igualitarismo militar de los regímenes fascistas, el igualitarismo económico de los paises comunistas, o de las potencias capitalistas con sus clases medias y su estado del bienestar, supuso la burla de la égalité. Ahora, en el siglo XXI era inevitable la burla del elemento que faltaba y que ya se ha impuesto: la fraternité.



  

  

 

1 comentario:

  1. Y, ¿qué quedaría de la Historia Universal tras completar esa Historia Universal de la burla? Aún más si advertimos que la idea misma de Historia es una burla, lo mismo da que su argumento sea teológico o sea metafísico. Quizás una consecuencia de los actuales regímenes políticos democráticos, dominados por los medios de comunicación y por la difusión universal de la calumnia y de la mentira sea la incapacidad estructural del pensamiento de nuestra época para concebir que nada que podamos llamar real pueda al mismo tiempo ser verdadero. No hay en nuestra sociedad instituciones que merezcan el respeto necesario para sostener discursos sobre las diversas dimensiones de nuestro mundo acepatables unánimemente. Lejos queda el siglo XIII y aquella afirmación tomista acerca de la convertibilidad recíproca de los trascendentales. Cambio climático, medidas para salir de la crisis, es imposible técnicamente gravar a los grandes capitales, hay políticos honrados, la libertad sexual de la mujer, en cada elección celebrada gana y se afianza la democracia, ¿tú te lo crees? ¿Estás seguro?

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